A la luz de nuestro compromiso por el valor y la dignidad de la vida humana, unimos nuestras voces con la de los que se oponen al uso de la pena de muerte. Jesucristo es la fuente de nuestra visión moral. Él exhorta sus discípulos a abandonar la ley del talión, a amar nuestros enemigos, a enfrentar el mal sin el uso de la violencia y a perdonar nuestros perseguidores. Como seguidoras de Cristo, estamos en favor de la justicia sin venganza.
Son comprensibles el coraje, la tristeza y la angustia de las víctimas y de sus familias. Nuestras oraciones les acompañan en su dolor; sin embargo creemos que el homicidio públicamente legitimado no soluciona ni el dolor ni graves injusticias.
Rechazamos la pena de muerte y apoyamos el uso de métodos para asegurar la justicia y administrar el castigo que sean más acordes con la dignidad de la persona, la visión del Evangelio y el mensaje de Cristo acerca del amor reconciliador.

