Los católicos y la pena de muerte

Nuestro apoyo para abolir el uso de la pena de muerte también se arraiga en nuestro inquebrantable propósito de acompañar y apoyar a todas las víctimas de la delincuencia. Estas personas sufren las sumamente dolorosas consecuencias de los actos criminales. Con la pérdida violenta de un ser querido, se experimenta el dolor de una espada que atraviesa el corazón. Esa angustia imperecedera no se remedia con la perpetuación de la cultura de muerte sancionada por el estado”.

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