Se necesitan urgentemente prácticas restaurativas para la comunidad latina/hispana
María Cristina Hernández
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En los últimos cuatro años me he sumergido en el estudio de las prácticas de justicia restaurativa basadas en la fe dentro del ministerio pastoral en la comunidad latina/hispana. Me ha preocupado y desafiado profundamente la brecha que existe entre la creciente presencia de personas latinas/hispanas afectadas por el sistema de justicia penal y la escasez de recursos basados en la fe.
Hay una gran necesidad de servir a esta comunidad con ministerios restaurativos que sean culturalmente competentes, basados en evidencia de mejores prácticas que funcionen y que usen un marco referencial que incluye las dinámicas que deja el trauma.
Después de presenciar la severidad de esta necesidad, hubo tres movimientos del Espíritu Santo que transformaron profundamente mi corazón, abrieron mis ojos y me desafiaron a hacer más.
El primer movimiento fue el escuchar las historias de hermanos y hermanas inmigrantes que he conocido en mi caminar, quienes me han confiado experiencias dolorosas y personales con el sistema de justicia penal. La falta de apoyo, recursos y comprensión general de los derechos a una representación justa son adversidades comunes en sus historias. Además, el estigma de tener un familiar encarcelado está muy presente y demuestra la falta de espacios en nuestras parroquias o ministerios para abrir nuestros corazones, lo que deja a las familias sufriendo solas.
El segundo movimiento ocurrió durante mi participación en el V Encuentro Regional para el Ministerio Latino/Hispano en Visalia, CA. Más de 1300 líderes católicos latinos/hispanos y 22 obispos de los estados de California, Hawái y Nevada se reunieron para reflexionar sobre areas eclesiales y de servicio más importantes que enfrenta esta comunidad.
Tuve el honor de facilitar la sesión sobre el cuidado de los encarcelados y detenidos, también llamado “ministerio de las cárceles”. Los participantes de esta sesión incluyeron líderes parroquiales latinos/hispanos experimentados que sirven como voluntarios en las cárceles y centros de detención. Tambien tuvimos a apasionados organizadores comunitarios jóvenes que intentan reformar el sistema de justicia penal. Juntos establecieron recomendaciones claras que enfatizaron la formación espiritual y la incorporación de prácticas restaurativas como necesidades urgentes.
Para mi sorpresa, solo el 3% de los líderes que asistieron al encuentro regional se unieron a esta sesión, y solo otras dos regiones (de 14) en los EE. UU. organizaron una sesión en esta área ministerial. Existe un claro contraste, dentro de la Iglesia Católica, entre los recursos, la experiencia y la defensa continua dedicada a acompañar a las personas afectadas por la ley de inmigración versus a los recursos que se invierten para apoyar a las personas afectadas por la ley penal.
El tercer movimiento de transformación del Espíritu comenzó después de asistir a la Reunión Nacional del V Encuentro en Grapevine, Texas. Tomé los aprendizajes de la sesión que facilité anteriormente y compartí la experiencia con colegas y organizaciones de todo el país. Pronto aprendí que no solo son difíciles de encontrar los recursos de justicia restaurativa basada en la fe para la comunidad latina/hispana, sino que hay muy pocos profesionales para el nivel de necesidad que existe. Solo en mi región, se estima que el 66% de los católicos son hispanos/latinos. Nuestras familias, y especialmente nuestros jóvenes, están siendo equipados con herramientas y recursos para responder a un arresto y potencial deportación relacionado con inmigración, pero no para comprender cómo interactuar con el sistema de justicia penal. Un foro de 2019 de la Facultad de Derecho de UCLA exploró las experiencias de la comunidad latina/hispana con el sistema de justicia penal y descubrió que todavía necesitamos más datos para comprender el alcance real de las historias que viven con nuestra gente: muchas de los cuales están impregnados de discriminación y racismo.
En conclusión, tenemos una necesidad urgente de proyectos pastorales que apunten a ayudar a la comunidad latina/hispana a navegar el sistema de justicia penal en los EE. UU. Existe una necesidad particular de que nuestra Iglesia se centre en la justicia restaurativa y nos ayude a entender cómo está profundamente conectada con nuestra fe y la tradición de restaurar las relaciones con Dios y entre nosotros. Es a través de tales prácticas que la verdadera sanación puede comenzar a ocurrir en estas comunidades; especialmente para aquellos que han sido afectados de alguna manera por el sistema de justicia penal, aquellos afectados por el crimen y la comunidad que los retiene podamos avanzar con fe y en solidaridad.




